MISAEL DEL ROSARIO

Yo soy

artista. El tipo de artista que accede a la información desde la contemplación y el trabajo. Que entiende la conciencia como una forma de energía, que por lo tanto es materia y que esto se decanta por la teoría de que está todo conectado.

Yo voy

hacia adentro. Mi camino conecta la creencia de la verdad con la posibilidad. Hablo de la sombra, de la información que tenemos y no usamos. Un camino que nos habla del miedo y de la conspiración que alimenta. Estoy buscando el principio. Me centro en los instantes en los que una dirección cambia y sobre que agentes provocan que eso suceda.

Yo vengo

de la sombra. Del interior, de donde no se ve forma alguna y donde está aquello que hemos dormido y alejado de la luz. Mi trabajo alienta al valiente desde dentro. Vengo de superar algunos miedos antiguos.

Yo hago

Concentro la sombra y la muestro junto al espacio que se crea entre ella y el instante presente.

Fecha de Nacimiento.  27/12/1980

Disciplinas artística.  Pintura y escultura

“Lo que es dentro es fuera”

Un movimiento, por leve que sea, habla de creación.

Hay un silencio que podemos traducir como “el vacío que se presta a construir”. Aparecen la posibilidad y después el miedo a esa fuerza.

Trabajo con del arquetipo de la sombra, un término que Jung acuñó para definir los aspectos que ubicamos en el espacio del inconsciente. Esa parte del yo que no reconocemos como propio, lo rechazado. La noche oscura en la que nadie quisiera imaginarse bailando con sus fantasmas, adentrándose en la verdad natural. adentrarse al abismo de lo suyo. En este proyecto hay un claro diálogo con la arquitectura que se eleva (La Torre de Babel) sin las exigencias de lo formal. Alejando de la representación el valor adjudicado en aras de lo nuevo.

Dejando de lado los conceptos de lo abstracto y la informa, surgen los espacios interiores. Lugares donde la materia tiene un diálogo y cambia. Planos que muestran más profundidad  que la profundidad misma, vacíos que se ocupan.

Esto siempre sucede. Por encima de lo que transciende y lo que es innovador hay algo que es tan viejo como la creación y sobre lo que no divisamos orillas.

Apartando el discurso de la mente (de la razón) sobre la materia, sentimos ser inútiles. Parece que sin el control no existimos. E ahí nuestro eterno espectro y el primer paso.

Inevitablemente, a medida que he ido trabajando, han ido apareciendo códigos que representan una evidente dualidad del todo. El concepto que puede existir gracias a su negación en otro plano.

Podría entenderse que la materia y su transparencia, son la traducción de un tiempo que se desdibuja pero deja intuir. Un recuerdo más o menos fiel a lo percibido. La sombra que todo registra y todo conserva intacto. Planos que se superponen a otros planos y construyen la penumbra asfixiando la luz y el color. Algo que hace que no todo lo que esta dentro de nosotros nos sea próximo.

Somos profundos. Somos ciudades enteras de momentos en rincones. Actos íntimos en lugares íntimos. No hace frío. Un juego de proyecciones en la penumbra. Lo que es dentro es fuera. Lo que crece y es raíz. Y a menudo sucede que aquello que nos mantiene vivos, es la historia que nos aterra… por eso no volamos.

El arte, la materia que lo trae a este plano, no intenta demostrar nada… no tiene que ver con la lógica ni el control. Abre solo un vacío que después se llena de información. El acto creador es siempre a oscuras, entre tinieblas, en penumbra… para que no haya riesgo de ser confundido con la luz que proyectan otros desde fuera.

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