Aunque son 9 las islas que conforman el archipiélado de las Azores, en este artículo vamos a hablar de una en concreto, São Miguel.

São Miguel es la isla más grande y oriental, ubicada a tan solo dos horas de vuelo directo desde Lisboa o desde Oporto.

Viajamos hasta su capital Ponta Delgada, aeropuerto pequeño y fácil, como suele ocurrir en los lugares poco masificados.

Tuve la suerte de ir a las Azores en abril a ver a una vieja amiga con motivo de su 40 cumpleaños. No hay mayor privilegio que conocer un lugar de la mano de alguien local y si además esa persona se llama Joana Damião Melo la hospitalidad está más que servida con todo lujo de detalles.

Organizó un completo programa de actividades para todos sus invitados, los cuales veníamos de diferentes puntos de Portugal y algunos desde España.

Una de las primeras cosas que me sorprendió fue el clima…las cuatro estaciones en un mismo día. El clima es templado todo el año, y lo mismo amanece lluvioso y cerrado que el día termina con sol y temperaturas más altas. La temperatura en invierno no baja de los 15 grados y en temporada de lluvias, de noviembre a abril, estas son pasajeras y no duran mucho, dando paso siempre a su famoso anticiclón.

Otra cosa que me llamó muchísimo la atención es la vegetación de esta “isla afortunada” que forma parte de las llamadas islas Macaronésicas. Por un lado prados verdes interminables que nos recuerdan a Galicia o Cantabria con una costa acantilada. Las hortensias están en su hábitat natural, crecen salvajes en las estribaciones de cada carretera como si fueran malas hierbas de forma exultante.

Aquí hay al menos dos prados por vaca…campan a sus anchas y son felices. La producción de leche es uno de los fuertes de la isla, y de una calidad que en grandes ciudades ya hemos olvidado. No ves vaquerías, las vacas se ordeñan directamente en los prados.

Estos paisajes atlánticos o propios de un clima oceánico se mezclan con exuberantes paisajes tropicales y volcánicos cuyos contrastes te dejan sin habla.

La familia de Joana nos acogió en su casa, una antigua plantación de piñas en las inmediaciones de Ponta Delgada que lleva en la familia de los Damião desde hace ya varias generaciones.

En esta propiedad se encuentra EL APARTAMENTO donde me alojé y lo digo así con mayúsculas, ya que probablemente sea la casa con mejores vistas panorámicas de la ciudad, e incluso de la isla. Construida sobre una torre defensiva del s. XVIII, esta caja de cristal te acoge con sus sobrecogedoras vistas 360 grados, desde donde poder ver el mar, las plantaciones así como montañas en las inmediaciones y construcciones tradicionales de la zona. Compensa sobradamente subir cada uno de los peldaños de piedra volcánica que nos conducen al apartamento. Una vez allí todas las comodidades…una decoración atemporal, neutra y cuidada firmada por la madre de Joana, la interorista Lili Damião, que transmite al huésped calidez y buen vivir. Perfecta como punto de referencia para conocer São Miguel, si lo que te gusta son las casas privadas…y si te molesta la luz a temprana hora los estores eléctricos se pueden bajar y tienes a tu disposición un antifaz por si eres de los que necesita total oscuridad.

Mirante Loft

Nuestra primera cena fue en una taberna típico açoriana, donde pudimos comer especialidades de la isla: riquísimas lapas, variedades de quesos producidos en las diferentes islas Azores, buñuelos de bacalao…y para finalizar un paseo por las calles empedradas del bonito casco histórico de Ponta Delgada, cuyos orígenes se remontan al s. XVII donde nos tomamos un copa “bien puesta” en una animada coctelería que junto a otros locales concentrados en la misma zona, acogen la vida nocturna de la ciudad.

Comenzamos la vida en la isla muy temprano. Para la que fue mi primera incursión en la isla amanecimos a las 7.30h con un día encapotado y muy lluvioso. Solo ya levantarse en este apartamento con semejante escenario e impresionantes vistas no da lugar a ningún tipo de pereza. Ante mi incredulidad pero siguiendo las instrucciones de Joana, preparamos una bolsa con bañador y toalla de playa…mientras salimos de casa con jersey, chubasquero y botas de piel para protegernos de la lluvia y de la fresca humedad.

Iniciamos una excursión en buggy rumbo a Sete Cidades. Una población construida a pie de un lago que se formó por el colapso de un cráter durante una gran erupción. A medida que íbamos subiendo la niebla y la lluvia se fueron disipando hasta dejar ver un paisaje extraordinario que desde el mirador Vista do Rei permite ver el lago formado en su cráter. En realidad son dos lagos conectados de casi igual tamaño, uno de cristalinas aguas verdosas (color adoptado por algún tipo de alga) y el otro de asombrosas aguas azules. Un paisaje absolutamente hipnótico.

Se dice que el nombre Sete Cidades se debe a que tras la erupción del volcán arrasó a su paso las siete ciudades que allí se erigían.

Bajamos hasta orillas del lago en el interior del cráter recorriendo sus verdes “playas”, interminables setos de hortensias y buganvillas mezcladas con una vegetación tropical. Aquí el día nos premió con sol y bajo la sombra de sus árboles disfrutamos de un copioso picnic pudiendo estar al sol en manga corta.

Si miras hacia un lado podrías pensar que estás en Suiza y sin embargo otra parte del paisaje con vegetación amazónica te transporta a zonas más tropicales.

Todo en el mismo lugar.

Puedo decir que es uno de los lugares más bonitos y sorprendentes que he visto en mi vida, y confieso que no he viajado poco.

De aquí Joana nos propuso un baño en el mar, en una cala donde el agua es caliente gracias al origen volcánico de la isla. Tampoco es que hiciera mucho calor, la temperatura era estupenda pero de ahí a bañarnos en pleno Atlántico, se te corta la respiración solo de pensarlo…pero como dice el viejo dicho español “allí donde fueres haz lo que vieres”.

Este lugar se llama Ponta de Ferraria, ubicado en el lugar más occidental de la isla. Descendimos por un acantilado con espectaculares vistas hasta llegar a una piscina natural donde el mar entra muy fuerte y donde hay unas cuerdas a las que agarrarse para no dejarse llevar por las fuertes corrientes. Aún así esperamos a las 20h a que bajara la marea ya que si no la experiencia puede ser más que peligrosa, y así finalizamos el día, bañándonos en esta piscina natural donde las aguas termales calientes se mezclan con el frío atlántico, resultando una temperatura de lo más agradable. Esto a las 8h mientras me ataviaba con chubasquero y jersey no pensé que fuera posible.

Y maravillosa la temperatura a las 20h y la luz. Recordamos que allí son dos horas menos que en España.

Para finalizar el día Joana nos llevó a tomar algo a un hotel boutique que está marcando el nuevo modelo de desarrollo turístico de la isla de São Miguel, el Santa Bárbara Eco-Beach Resort. Un privilegiado pequeño hotel compuesto por estudios y villas, donde cada detalle está cuidado. Construido con materiales naturales de la zona está orientado al mar y tiene acceso directo a una de las mejores playas de la isla donde poder practicar deportes como el surf, buceo, así como birdwatching, excursiones en bici…el mejor sushi de la isla lo encontrarás en su restaurante.

Siguiendo mi deformación profesional hotelera no pude evitar preguntar a Joana por el tipo de turismo de la isla y la calidad de sus alojamientos. Joana nos contó cómo el turismo en la isla empieza a repuntar de manera sostenible y responsable, por lo que están surgiendo hoteles de este estilo que ofrecen calidad, un diseño cuidado y experiencias únicas que apuntan a un turismo de mayor poder adquisitivo interesados en disfrutar de este último paraíso natural con todas las comodidades.

Gracias a la visión e inversión de diferentes empresarios tanto locales como de otras partes de Portugal, entre los que se encuentra la propia Joana Damião, São Miguel apuesta por calidad y no por cantidad de turistas con un producto boutique, diferente y singular.

Santa Bárbara Eco Beach Resort

Entre los hoteles que se encuentran dentro de esta filosofía y son opciones más que recomendables para disfrutar de una estancia inolvidable en la isla, además del Santa Bárbara Eco Beach Resort, el White Exclusive Suites & Villas, en primera línea de mar junto al nuevo Sul Villas & Spa, ambos en Lagoa, que abrió sus puertas el  7 de junio.

El que será muy especial y al que seguiremos de cerca la pista es al Senhora da Rosa, Tradition & Nature Hotel en Ponta Delgada, ubicado dentro de la tradicional plantación de piñas de la familia Damião.

Un hotel boutique de 35 habitaciones rodeadas de rica vegetación, e instalaciones deportivas, será un culto al descanso, la meditación y al bienestar con mayúsculas.

Durante mi estancia tuve el privilegio de visitar la antigua quinta que ya funcionó como hotel durante muchos años pero tras ocho cerrado y ahora con el resurgimiento del turismo en São Miguel, reabrirá con un nuevo posicionamiento en marzo de 2020. Sin duda nos apuntamos esa fecha.

Por fuera es claramente arquitectura portuguesa rural, con el encanto típico de sus quintas de campo. Por dentro techos altos y abierta a amplios patios de luces con vegetación tropical y grandes ventanales que inevitablemente nos recuerdan a la arquitectura brasileña.

Estamos deseando ver ya en funcionamiento el que me atrevo a decir será una de las mejores opciones de alojamiento fuera de la primera línea de costa pero a un paso de la ciudad y que rinde homenaje a otra de las industrias típicas de la isla, la producción de piñas. Al frente de este hotel estará Joana Damião Melo, formada en las mejores cadenas hoteleras del mundo como Starwood Hotels & Resort (ahora Marriott) y Ritz-Carlton, que después de muchos años fuera de su tierra regresa a sus raíces para liderar la nueva era del turismo de calidad que posicione la Isla en el lugar que merece, cuyo objetivo es mantener intacta su naturaleza ofreciendo a los turistas la mejor calidad manteniendo su autenticidad y personalidad.

Turismo sí, pero no a cualquier precio. Lo bueno tiene un valor y ya está en marcha el producto que marcará el futuro de la isla.

Otro plan muy recomendable y no menos impresionante que las Sete Cidades es visitar las Furnas, una zona donde dejarse cautivar por su lago, su jardín botánico, sus piscinas de aguas calientes y relajantes barros terapéuticos con olores a azufre. A orillas del lago podemos apreciar la actividad volcánica, acercándonos a sus humeantes fumarolas donde además de los vapores que desprenden guardan aguas hirviendo con temperaturas que pueden alcanzar los 100 grados.

Y para comer no te puedes perder el famoso “cozido açoriano”, que consiste en un delicioso guiso con verduras y bacalao que se cocina dentro de una fumarola. Introducen una olla cerrada herméticamente bajo tierra que posteriormente se entierra, y se deja durante aproximadamente seis horas. El resultado es espectacular.

Otro recorrido es ir al lago de Fuego donde si tienes tiempo apetece perderse en largos paseos por las diferentes rutas. Se llama así porque con la luz del sol sus aguas se vuelven rojizas. Para este tour, como éramos 40 amigos Joana organizó la excursión en varios divertidos Big Trucks haciendo una parada en la Caldeira Velha para darnos un baño de agua caliente.

La última visita que pude hacer fue dar un paseo por la zona Nordeste, donde pude ver increíbles zonas naturales de vegetación tropical con cascadas de agua caliente donde poder bañarse, pasando por el parque natural Faial da Terra y visitando Povoação y Vila Franca do Campo, antigua capital de la isla desde donde poder apreciar su islote, resultado del cráter de un antiguo volcán sumergido que en su interior alberga una perfecta piscina natural circular, de color verde esmeralda comunicada con el mar y que cuenta con una pequeña playa. Realmente idílico.

También merece la pena visitar su plantación de té verde Chá Gorreana, que sigue los métodos tradicionales de producción y recolección, donde hay un museo y puedes degustar y comprar los diferentes productos hechos con su té. Al parecer es el único té producido en toda Europa.

Destacaría la arquitectura religiosa de la isla, de gran belleza, parece mágica, como sacada de un cuento. El número de iglesias y ermitas que puedes encontrar en cada uno de sus pueblos en proporción al número de casas y/o habitantes es alto, lo que demuestra el fervor del pueblo açoriano y su fe, tradicionalmente dedicado a la mar, donde arriesgar la vida diariamente es parte de lo cotidiano. También hay tradición ganadera (especialmente producción de leche) y de agricultura (plátanos y piñas).

Y podría seguir y seguir…esta isla verde me ha enamorado completamente durante mi estancia de seis días y aún me han quedado muchísimas cosas por hacer.

Como decía nuestra amiga Marta Aguilar durante el viaje, ¡todo insuperable!.

Si te gusta la naturaleza, el senderismo y la vida al aire libre esta isla te ofrece todo. Mis amigos portugueses dicen que puedes estar hasta un mes haciendo planes diferentes cada día y no repetir ninguno…y por supuesto visitar el resto de las islas que tienen mucho que ofrecer.

Cuando el escritor Raul Brandão visitó el archipiélago en 1924, identificó cada isla con un color. São Jorge, castaña, por la luz que reflejan sus rocas; Terceira, lila, por las glicíneas; Santa María, amarilla, por su vegetación en verano; Graciosa, blanca, por sus rocas; Flores, rosa, por sus azaleas; Corvo, la más lejana, pequeña y solitaria (solo 17km y escasos 400 habitantes), un punto negro bañado de lava, la negraSão Miguel es la isla verde.

 

Lo que prometen es que seguiremos viendo lagunas en cráteres de volcanes, viñedos volcánicos, playas, piscinas naturales, plantaciones de tabaco y té, termas, cascadas, acantilados, valles, decenas de miradores, numerosas iglesias, casas de piedra basáltica negra (en el caso de São Miguel se ven más en la parte norte de la isla o nordeste).

Sobre todo resaltar algunas cosas que solo podrás hacer aquí con respecto a otros lugares del mundo, como zambullirte en baños termales, las excursiones a sus paradisíacos lugares, el avistamiento de ballenas y cachalotes (esto me lo reservo para mi próxima visita), avistamiento de aves autóctonas, su especial gastronomía: “cozidos”, quesos locales, la leche natural, las bananas de producción propia así como las piñas y los deliciosos postres que hacen con ellas, como sorbetes, helados, piña flambeada, sus panes típicos, postres (les encanta el dulce y tienen riquísimas opciones)…

São Miguel es una isa que huye de las masificaciones que han experimentado otros destinos. Saben que preservar su esencia es y será realmente su valor diferenciador para un futuro sostenible.

Las Azores probablemente sean uno de los últimos paraísos naturales de Europa.

Guía de alojamientos boutique con servicios de hotel & restaurante en primera línea de costa

Santa Bárbara Eco Beach Resort

White Exclusive Suites & Villas

Sul Villas & Spa

Singular hotel boutique en una plantación de piñas:

Senhora da Rosa Tradition & Nature Hotel. Ponta Delgada. Apertura marzo 2020

Apartamento de alquiler:

Mirante Loft, parte del Senhora da Rosa en Ponta Delgada.

Casa de cristal situada en un antiguo torreón de piedra volcánica del s. XVIII.

Ideal para escapadas en pareja.

La mejor época para visitar Azores: de abril a octubre.

Si aún no tienes destino para estas próximas fechas sin duda te lo recomendamos.

Fotos: Shutterstock.

 

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